Moronas y un poco de optimismo basado en el pesimismo ajeno
Hoy fui al Café Moronas por segunda vez en el mes, después de una larga temporada sin haberlo visitado. Muchas cosas han cambiado en mi vida, pero el café sigue siendo el mismo. Hay columpios, butacas, mesas vacías y otras llenas. El café ha mejorado, los precios siguen siendo los mismos. Aún me golpeo la frente al salir del baño a pesar de que en la puerta hay un papel bond pegado que advierte a los comensales del techo bajo. Hoy no fui por nostalgia, sino porque tenía una entrevista de trabajo en un edificio cercano y llegué una hora antes. Creo que me fue relativamente bien. Si me dan el trabajo, pasaré mis días laborales en una oficina agradable. Si no me lo dan, pasaré mis días laborales en casa, igual que ahora. Desde que terminé la tesis me dedico a escribir partes de investigaciones ajenas. Soy minera. Saco los minerales y los joyeros los pulen para luego venderlos a precios exhorbitantes. Hoy también vuelvo a escribir algo en el blog. Tenía ganas de escribir una disertaci...